Exposición de motivos
I
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El acceso a contenido inapropiado puede producir múltiples consecuencias
en la infancia y adolescencia, tantas como variedades de contenido
inapropiado se puedan considerar. En concreto tal y como se desprende de
la iniciativa Internet Segura para Niños (is4k.es) del Instituto Nacional
de Ciberseguridad (INCIBE) entre los daños potenciales para las personas
menores destacan los siguientes:
— Daños psicológicos y emocionales. El menor posee una madurez y una
autoestima en desarrollo, por lo que es más vulnerable a nivel emocional
si tropieza con información que no es capaz de asumir o frente a la que
no sabe cómo reaccionar, como por ejemplo contenido pornográfico o
violento. Estos les pueden resultar demasiado complejos e incluso
perturbadores.
— Desinformación, manipulación y construcción de falsas creencias. Los
contenidos falsos y sin rigor pueden confundir a las personas menores de
edad y
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son especialmente peligrosos cuando tratan temáticas relacionadas con la
salud y la seguridad.
— Establecimiento de conductas peligrosas, delictivas, discriminatorias o
socialmente inapropiadas. Las personas menores de edad pueden asumir
determinados contenidos como ciertos y positivos, y adoptarlos en forma
de conductas o valores dañinos: sexismo, machismo, homofobia, racismo,
etc.
— Daños para la salud física. Algunos contenidos tienen como objetivo la
promoción de desórdenes alimenticios (anorexia y bulimia), conductas de
autolesión o consumo de drogas. Otros pueden animar a los menores a
realizar actividades potencialmente peligrosas para su salud, como
algunos vídeos o cadenas virales.
— Inclusión en grupos y colectivos dañinos. Acceder a determinados
contenidos puede acercar al menor a colectivos extremistas, violentos o
racistas, así como a sectas de carácter ideológico o religioso, grupos
políticos radicales, etc. El factor emocional es importante a la hora de
hacer frente a esta información que puede ser perjudicial o
malintencionada, dado que una baja autoestima, o aquella que esté aún en
desarrollo, aumenta la vulnerabilidad del menor.
— Adicciones. El acceso a contenidos inapropiados sobre alcohol, tabaco y
otras drogas, sexo y juegos de azar puede favorecer trastornos de
adicción, dado que las personas menores de edad pueden no tener
suficiente capacidad crítica para gestionar los riesgos asociados a este
tipo de actividades.
— Gastos económicos. Los fraudes o intentos de engaño destinados a estafar
a los usuarios para hacerse con su dinero o sus datos pueden acarrear
pérdidas económicas directas, como ocurre por ejemplo con las
suscripciones de SMS Premium. Además, las personas menores de edad son
más vulnerables a la hora de interpretar y gestionar la publicidad
excesiva a la que están expuestos en Internet ya que puede generar en
ellos la necesidad de consumir impulsivamente, como sucede con las
compras en juegos y aplicaciones. Asimismo, no siempre el contenido de
los anuncios es, en sí mismo, adecuado para ellos.
— Mecanismos subversivos: Las tecnologías tienen diseños persuasivos,
interfaces diseñadas para captar atención y pueden generar dependencia
emocional y reforzar el uso compulsivo y normalizar el tiempo excesivo
delante de la pantallas. El scroll infinito, las notificaciones
constantes y los algoritmos adictivos de las redes sociales están
diseñados para captar la atención de forma prolongada y aditiva, lo que
puede generar adicción digital, especialmente en personas menores,
afectando su desarrollo cognitivo, emocional y social.
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